Clave de Conclave

Un articulo que me llego por el REFERENTE, simplemente imperdible, entretenido y aclarador de muchas cosas. Leanlo esta muy distinto de lo que se ve hoy tanto en la prensa Mundial.
Clave de cónclave Por Rodrigo Fresán,Desde Barcelona, Pagina 12, abril 4, 2005.

Clave de cónclave Por Rodrigo Fresán
Desde Barcelona
Pagina 12
abril 4, 2005

UNO:
Durante las largas noches de la todavía más larga agonía del Papa,
tuve dos sueños pesadillescos â??por qué no llamarlos visionesâ?? que me
llenaron de un horror sacro.
Cabeceando frente al televisor â??mitad sonámbulo, mitad zombieâ?? la
primera de las alucinaciones era del tipo paranoide: allí, yo
descubría que en realidad el estado del Papa lejos estaba de ser tan
desesperado; y que todo lo de los últimos días no había sido otra cosa
que una farsa y conjura vaticana para, en cualquier momento, exhibir a
un pontífice súbitamente recuperado y ¡milagro!

El segundo de mis delirios era todavía peor: Juan Pablo II moría, el
cónclave se reunía, y era elegido un argentino como nuevo vicario de
Cristo Y obispo de Roma (¿el tal Bergoglio?). Y, al salir al balcón de
la catedral y comunicar el santo y nuevo alias escogido para su
mandato, aullaba â??con un acento más cercano al de Alberto Olmedo que a
ese susurro sinuoso que les enseñan a los religiosos en los seminariosâ??
el Papa, triunfal, proclamaba: â??Seré conocido como Dieguito I y seré
la Mano de Dios en la Tierraâ??. Ahí mismo, me despabilé con mi propio
alarido.

DOS:
Más allá de todo esto, la duda y la intriga pasa por si el siguiente
inquilino de San Pedro será una mano que acaricia o una garra que
aprieta. Se sabe, sí, que el entorno de Juan Pablo II â??así como su
doctrinaâ?? se fue más que endureciendo con los años y ahí al ladito
estaba y seguirá estando ese personaje digno de Shakespeare que es el
conservador alemán Joseph Ratzinger, titular de la poderosa
Congregación de la Doctrina de la Fe y considerado â??candidato
secretoâ??. Lo que equivale a: ¿para qué llevar el peso de la corona
cuando se puede gobernar desde la sombra? Se sospecha también que el
Papa ha dejado la casa en orden y el paquete preparado y durante su
largo adiós se hizo un ratito para ordenar 16 prelados de esos que
harán bulto en las inminentes negociaciones para conseguir humo blanco
y flamante embajador más o menos divino.

Y, claro, ante el aguante de Juan Pablo II, los diarios que iban del
viernes al pasado sábado â??especulando con un seguro deceso después del
deadline en sus redaccionesâ?? ofrecieron páginas y páginas contando
cómo serían los procedimientos a seguir para armar el nuevo modelo.
Escribo esto durante el domingo y ahora los noticieros y periódicos se
ven obligados a repetir una y otra vez la misma misa, pero con el
saludable agregado de una buena dosis crítica a un pontificado tan
cosmético como retrógrado: prehistoria polaca, vida mundial, atentado,
enfermedades, condenas varias, y disposición del cuerpo y cómo pesará
su espíritu en las intrigantes reuniones cuyo objetivo es el de
conseguir al menos las dos terceras partes de las papeletas. Cosas
raras y rituales y antiguas. Como que el cardenal camarlengo golpeó
tres veces â??con un martillo de plataâ?? la frente del Papa muerto y lo
llamó por su nombre terreno. â??Karolâ??, dijo y bang bang bang. El mismo
martillo fue utilizado para destruir el anillo papal. Confirmada la
muerte, los presentes besaron la mano cada vez más fría, se
encendieron cirios, la Guardia Suiza cerró la habitación, sonaron
campanas, se trasladó del cadáver y tres féretros (ciprés, cedro y
plomo; encajando de menor a mayor, a la usanza faraónica) y velatorio
y misas y cripta y, tras veinte días de duelo, los deudos se
encerrarán en la Capilla Sixtina y que gane: a) el mejor relacionado,
b) el más capaz, c) el más piadoso, d) el elegido por la divina
inspiración del Espíritu Santo.

TRES:
Y una frase se repite una y otra vez como un rezo mientras se explican
fórmulas y reglamentos: â??En el más absoluto secreto y bajo juramentoâ??.
Lo que â??a esta altura de los acontecimientosâ?? se me hace un tanto
absurdo. No entiendo: durante las últimas semanas los responsables de
marketing del Vaticano nos han obligado en sucesivas ocasiones a ver
cómo un pobre anciano enfermo se ahogaba frente a las cámaras así como
a esperar partes médicos cada vez más epifánicos e inverosímiles
consignando las siempre sospechosas â??últimas palabrasâ?? de rigor. Y
ahora nos prohíben la mejor parte luego de insistir tanto con eso de
Juan Pablo II como â??El Mediáticoâ?? o â??El Carismáticoâ??. Si vimos al Papa
en el momento del atentado, en todos sus viajes (hizo más giras que
Los Rolling Stones), sufriendo dolores y angustias varias, adentro de
una ambulancia, ¿por qué no mostraron lo del martillito? Hubiera sido
interesante, pienso. Lo mismo que el desarrollo del cónclave y las
transas varias que siempre nos hemos visto obligados a imaginar a
partir de los thrillers eclesiásticos de Thomas Gifford y Valachi
Martin. Desde ya que el asunto tiene muchas posibilidades. Se lo
podría presentar como concurso de belleza â??desde los jardines y
piscina de Castel Gandolfoâ??, donde los aspirantes desfilarían luciendo
diferentes galas, demostrarían la potencia y afinación de su voz para
canturrear bendiciones y, claro, repetirían ese clásico mantra de las
misses: â??Deseo que reinen la paz y el amor en el mundoâ??. O en plan
Polémica en la Sixtina, todos tomando café a los gritos. O mejor
todavía: Big Papa. 24 horas transmitiendo desde adentro de la Sixtina
donde los papables entablarán alianzas; se traicionarán unos a otros y
realizarán diferentes pruebas como conducción y estacionamiento del
Papamóvil, sometimiento y tortura psicológica a un artista para que
les pinte colosales frescos dedicados a su gloria eterna, convencer a
la audiencia que la súbita muerte del breve Juan Pablo I en 1978
fue â??por voluntad de Diosâ??, probar quién canoniza más rápido, o â??
asignatura decisivaâ?? demostrarán que son capaces de vadear â??dilemas
existencialesâ?? (como el Tercer Reich o el Proceso) sin necesidad de
jugarse. Y, por supuesto, oirán aquello de â??Geraldo: estás nominadoâ??
o â??Dionigi, debes abandonar la capillaâ??. Y, por supuesto, seríamos
nosotros quienes elegiríamos desde casa. Y a la hora de comunicar el
nombre del vencedor no estarían mal algunos efectos especiales. Ya
saben: coros angelicales, rayo de luz descendiendo de cielos que se
abren, estigmas, cura de enfermos terminales, todo dirigido por Mel
Gibson.
Y al día siguiente a trabajar que â??si mal no recuerdoâ?? las profecías
auguran que el que viene es el último Papa y después se termina todo.
Así que a rezar que se acaba el reino de este mundo. Y vamoâ?? Dieguito
I todavía.

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