I thought should be interesting to get your impressions on what happen yesterday in the OAS electionâ?Š I attached a BBC report in english and an editorial from a Chilean newspaper in spanishâ?Š is this a Chavez-USA round? (many newspapers argue that Chavez support to Insulza upset the US) Or a new way to understand OAS role in the region? Beatriz.
OAS stalemate in leader election
A contest to elect the next secretary general of the Organization of American States has ended in a dead heat.
Five separate votes between Chile’s Interior Minister Jose Miguel Insulza and Mexican Foreign Minister Luis Ernesto Derbez all ended 17-17.
The race between Mr Insulza, a socialist, and conservative Mr Derbez has been one of the closest in the history of the organisation.
The last secretary general quit after one month to face corruption charges.
Miguel Angel Rodriguez, a former president of Costa Rica, stepped down to face charges in his homeland, triggering a special election.
Under OAS rules, the organisation will now have to open the election to other candidates, but there may be more negotiations to try to reach a deal at the current meeting, correspondents say.
Split
Francisco Flores, former president of El Salvador and the preferred candidate of the US, dropped out of the contest last week amid indications that his popularity with Washington was not tilting the balance in his favour among delegates.
His withdrawal meant that the OAS will for the first time elect someone not explicitly backed by the US.
The resulting contest between Mr Insulza and Mr Derbez has in effect divided the OAS along geographical lines.
Many left-leaning South American states were reported to favour Mr Insulza, 61, a lawyer and former adviser to Salvador Allende, the Chilean leader who died in the 1973 coup.
Central American nations and those expected to back Mr Flores were lining up behind 58-year-old Mr Derbez, reports said.
The division meant fierce lobbying for the votes of the OAS’ 14 Caribbean members, who appeared to hold the balance of power.
The OAS promotes democracy and has recently attempted to achieve political reconciliation in Venezuela and Haiti.
But the organisation faces severe financial problems and is dogged by accusations of ineffectiveness
12 de Abril del 2005
Editorial
La OEA y el mensajero de la maleta
Como un acto de transparencia polÃtica y un revés diplomático de los Estados Unidos debe ser interpretado el persistente empate a 17 votos entre José Miguel Insulza y Luis Ernesto Derbez en la votación para elegir secretario general de la OEA, cuya resolución quedó postergada para el 2 de mayo próximo. Dada la complejidad de los temas de la agenda hemisférica para los próximos años, este hecho -inédito en la historia del organismo- se alza como un cambio sustantivo y divisorio respecto de las prácticas diplomáticas acostumbradas en su seno, y debe ser considerado como un nuevo antecedente a la hora de futuras decisiones colectivas.
Desde el punto de vista de la tradición, la elección -que aún no termina- ha visto tambalear el mito del gran elector asignado históricamente a Estados Unidos, según el cual, merced a su potencia económica y polÃtica y al hecho de ser el mayor contribuyente del organismo, controlaba un puñado de pequeños Estados, cuyos votos serÃan vasallos para la diplomacia norteamericana. Los hechos acaecidos cambian o desmienten el mito. La consecuente actitud de los paÃses pequeños que apoyaron la candidatura del ministro del Interior chileno, expresa una convicción a toda prueba acerca de lo que se intuye requiere la OEA, sea como foro regional o como expresión institucional de todos sus paÃses. Esto la potencia como un organismo internacional multilateral de amplia democracia y la ayuda a desactivar el viejo mote de ser el ministerio de Colonias de los EE.UU.
Es evidente que la agenda futura de la organización requiere de una acción renovada que efectivamente le permita construir plataformas colectivas y decisiones institucionales de amplio consenso. A los cuatro temas centrales â??el control y desactivación del conflicto colombiano; la cooperación regional frente al narcotráfico y el crimen organizado; la atención de los temas migratorios, y la construcción de una seguridad regional basada en la cooperación y diseños colectivos, con inclusión de Cuba- se agrega una creciente demanda democrática y de bienestar económico en una gran cantidad de paÃses, cuya insatisfacción podrÃa desestabilizar o ha desestabilizado sus gobiernos.
La gestión de estos temas desde el paradigma del multilateralismo y la seguridad cooperativa, no del conflicto y el uso indiscriminado de la fuerza, implica que el organismo debe reforzar sus sistemas de consulta y desarrollar una intensa acción para contribuir positivamente a la estabilización de las democracias y al desarrollo de un ambiente internacional de paz y seguridad en toda la región.
Es posible que el escepticismo que despierta la OEA en amplios sectores de la región, unido a la rudeza de la polÃtica exterior norteamericana actual, lleve a muchos a considerar que los esfuerzos desplegados por nuestro paÃs constituyen una pérdida de tiempo, que desgasta el capital polÃtico de uno de sus mejores hombres de gobierno. Peor aún si, como creen, la descuidada ingenuidad y simpleza de la polÃtica exterior seguida por Chile en la región en los últimos años, terminará rompiéndose los dientes ante la voluntad y potencia económica de Estados Unidos, socio principal de sus intereses internacionales en materia económica.
Esas consideraciones son, a nuestro juicio erradas, pues llevan implÃcita una concepción cÃnica y negativa acerca los esfuerzos que deben desplegarse para construir un multilateralismo efectivo, que favorezca la representación pacÃfica de todos los intereses, y no sólo aquellos económicos. Desconoce, además, que los desarrollos democráticos experimentados durante los últimos años en toda la región, pese a los evidentes rezagos que aún subsisten, han desterrado la práctica de mensajeros con maleta para obtener el voto de un paÃs, particularmente de aquellos bajo dominio de un autócrata o un dictador. Y si bien las presiones de los más poderosos subsisten de manera inevitable, tienen hoy dÃa por lo menos la forma de procedimientos diplomáticos entre Estados soberanos.