Con noticias como “ZaldÃvar no descarta adelantar proclamación de abanderada” aparecida en el Mostrador o el Articulo “El binominal y la derecha” de Patricio Navia en la Revista Capital (que puedes leer aqui). Solo me queda pensar que Bachelet ya es Presidenta y que la derecha solo esta viviendo gracias a un sistema que ellos mismos crearon.
Ya se puso fome la politica nuevamente? o cuando alguien propondra algo tan importante como un proyecto pais?
El binominal y la derecha
Gane quien gane esta pelea a muerte entre la UDI y RN, la gran perdedora
será la derecha.
Patricio Navia
Revista Capital, #157, 3 de junio de 2005
La irrupción de Sebastián Piñera en la carrera presidencial deja en
evidencia los nefastos incentivos del sistema binominal. El caos producido
en la Alianza debiera ser motivo suficiente para iniciar una discusión
seria sobre cuál es el mejor sistema para reemplazar el binominalismo.
Ya que elige dos escaños por distrito y da alguna representación a las
minorÃas, el binominal es un sistema de representación proporcional. Pero
como la segunda mayorÃa relativa obtiene la misma cantidad de escaños que
la primera mayorÃa, el sistema representa un gran seguro contra la derrota.
Basta con obtener un tercio de los votos para asegurar la mitad de los
escaños. Un sistema asà no introduce incentivos para obtener apoyo
mayoritario, sino que se convierte en un seguro contra la voluntad popular.
Una caÃda en el apoyo popular en algún distrito (al pasar de un 60% a un
35%) no significa una pérdida de escaños. Con el binominal, los partidos
están asegurados contra fluctuaciones en las preferencias de los electores.
Pero lo que es bueno para los partidos polÃticos no es necesariamente bueno
para los electores. Al tomar un seguro contra la voluntad popular, los
partidos polÃticos no tienen incentivos para atender las preferencias de la
gente. En tanto uno tenga un tercio de los votos, el resto de los electores
no importa. Todo aquel que valore los intereses de los electores entiende
que hay razones suficientes para cambiar el sistema electoral (cambio que
después de la reforma constitucional a punto de ser aprobada no necesitará
modificar la constitución).
Los defensores del binominal subrayan que el sistema produce
gobernabilidad. Al conducir a la consolidación de dos grandes bloques, el
sistema evita que las coaliciones se rompan y que el paÃs retorne a un
sistema multipartidista. Pero ese argumento desconoce la ausencia de
competencia en el diseño del binominal. Naturalmente, si el objetivo fuera
privilegiar tanto el bipartidismo como la competencia entre partidos,
bastarÃa con adoptar un sistema uninominal (un escaño por distrito, como en
las contiendas de alcaldes y presidente). Pero además de dificultar la
competencia, el binominal no es conducente a la gobernabilidad. Ya que es
muy difÃcil que una coalición obtenga los dos escaños en un distrito, cada
coalición anticipa que logrará un escaño. Eso hace que la competencia al
interior de cada pacto sea brutal. Basta con derrotar al compañero de lista
para llegar al parlamento. El sistema binominal dificulta la competencia
entre coaliciones, pero incentiva una competencia feroz al interior de cada
coalición. Cuando las coaliciones entran a guerras civiles, no hay
gobernabilidad.
El ingreso de Piñera a la carrera presidencial, y los resultados de las
primeras encuestas, que lo muestran virtualmente empatado con LavÃn,
profundiza más la competencia al interior de la Alianza. Ya que los
aspirantes al parlamento de RN y la UDI saben que el que saque un voto más
se queda con el escaño que le tocará a la derecha en cada distrito, la
verdadera competencia se dará en la Alianza y no contra la Concertación.
Aunque los partidos de la Concertación han logrado un balance relativamente
razonable entre las aspiraciones individuales de sus partidos y la salud de
la coalición, la Alianza ha tenido más problemas para alcanzar acuerdos que
incentiven la competencia sin producir guerras internas. La decisión de
llevar dos candidatos presidenciales hará que la competencia al interior de
la Alianza inevitablemente devenga en una confrontación potencialmente
autodestructiva. Gane quien gane esta pelea a muerte entre la UDI y RN, la
gran perdedora será la derecha. Más que competir contra la Concertación, la
UDI y RN estarán compitiendo entre ellos. Desde el enfrentamiento entre
Piñera y LavÃn hasta las disputas en los distritos más alejados de la
capital, la riña electoral entre RN y la UDI cautivará la atención de la
prensa y fortalecerá el mejor argumento electoral de la Concertación: la
gobernabilidad.
Ahora que el grueso de las reformas constitucionales se ha hecho realidad
-incluida la decisión de trasladar el sistema electoral de la constitución
a la ley orgánica respectiva- es hora de abocarnos a la discusión de un
sistema electoral que, garantizando la gobernabilidad, promueva no sólo la
competencia entre partidos de una coalición, sino también introduzca
competencia entre las coaliciones.
* Patricio Navia es académico del Centro de Estudios Latinoamericanos de
New York University y de la Escuela de Ciencias PolÃticas de la Universidad
Diego Portales.