Este articulo lo lei en el blog de Carlos Albornoz, y me parecio super bueno, pero no solo por el tema de los cumputines de los que habla, sino la forma en como mira la educacion, y la re-educcion que se hace necesaria para muchas profesiones hoy en dia.
Ya no se necesitan solo habilidades tecnicas o especialistas en temas muy especificos, lo que se necesitan son personas que se puedan comunicar con otros, entender a los otros y en definitiva conectarse con las comprensiones de los otros. Si esto lo entiende la academia se lograra un gran cambio en como formar los profesionales del futuro (elite de los paises), y seguro implicara una nueva forma de mirar a como se pueden hacer las cosas diferentes, para mi en definitiva mas humanas.
De un profesor de Ingenieria de la Universidad de Chile, a quien no conozco, pero a quien reproduzco con mucha alegria.
Los Computines Nerdos Chilenos
José M. Piquer
El sueño, esa nieve dulce
que besa el rostro, lo roe hasta encontrar
debajo, sostenido por hilos musicales,
el otro que despierta.
Julio Cortázar — Ã?ltimo Round
En un estudio que realiza actualmente la SubsecretarÃa de EconomÃa sobre las TecnologÃas de la Información en Chile, encuestaron al mercado sobre la calidad de los profesionales universitarios. Los encuestados fueron viejos egresados, empleadores y head hunters, lo que deberÃa dar una visión bastante amplia.
Con leves variantes, los resultados eran extraordinariamente coherentes en las fortalezas y debilidades de nuestros egresados universitarios, no habiendo demasiada diferencia entre una universidad y otra.
La fortaleza principal es que los ingenieros informáticos vienen con una formación tecnológica de base fuerte y sólida. Los conocimientos son de buen nivel y los muchachos dominan bien los temas requeridos en su área.
La debilidad principal es su personalidad: su baja capacidad de relacionarse como seres humanos, de manejar clientes, de entender el negocio de la empresa donde trabajan.
En resumen, la descripción calza muy bien con un nerdo computÃn tÃpico: inteligente y capaz, pero un discapacitado social. Desgraciadamente, esto no es solo anecdótico, porque las empresas requieren cada vez más que el área tecnológica también entienda el negocio, que se involucren en la venta y en la atención a los clientes. El tiempo de los computines tipo el guatón de Jurassic Park está llegando a su fin. La computación ya no es un tema encerrado entre terminales y fierros, pisos falsos y aire acondicionado, donde un malhumorado ente (que no aprendió a hablar más allá de la palabra NO) deambula tipeando comandos y quejándose de lo ineptos que son los humanos normales cuyas decisiones dependen de los datos que mastican los monstruos de hardware de su zoológico personal.
La computación cruza hoy las organizaciones completas, y las empresas tecnológicas basan completamente su existencia en ella. No es raro que el gerente general de una empresa emergente sea un informático dedicado a la gestión o un comercial dedicado a la computación. La mezcla que logra hacer un buen gerente tecnológico es un profesional extraordinariamente escaso, que cruza las habilidades de gestión y manejo de gente con las tecnológicas y manejo de máquinas.
Generar ese profesional del futuro parece simple: agregamos a los cursos tradicionales algunos cursos tomados de la IngenierÃa Comercial y de la SicologÃa Social y formamos el profesional soñado. Sin embargo, me temo que no es tan simple. Nosotros no enseñamos a nuestros alumnos a ser nerdos. Tampoco les enseñamos a no serlo. Pero, de alguna forma, son ellos los que prefieren estudiar computación: nuestra carrera atrae a los nerdos, a los hackers, a los hermitaños que no comunican más que en binario.
Si queremos generar profesionales más adecuados a la sociedad, el desafÃo es mucho mayor: se trata de tomar nerdos de origen y transformarlos en seres humanos. Me suena a algo tan difÃcil como rehabilitar drogadictos (podrÃamos crear la liga de Nerdos Anónimos).
Por otro lado es un desafÃo interesante y motivante, que las carreras de informática podrÃan ir tomando en sus manos. Por mi parte, el primer curso obligatorio anti-nerdo que yo dictarÃa es un taller de teatro. Después habrÃa que seguir con varios cursos de literatura.
Enfin, parece que tenemos para un buen rato.